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ALCOHOL

Se consideran bebidas alcohólicas todas aquellas que contienen alcohol etílico o etanol. Las bebidas alcohólicas se pueden clasificar en dos grupos :
. Bebidas fermentadas, obtenidas por fermentación de un mosto rico en azúcar. Las más conocidas son el vino, la cerveza y la sidra.
. Bebidas destiladas, elaboradas a partir de los aguardientes o alcoholes obtenidos por destilación. En este grupo tenemos los aguardientes (brandy, ginebra, ron, anís), los licores y también determinados aperitivos. Las bebidas destiladas suelen contener mayor graduación en alcohol que las fermentadas.
El grado de alcohol varia según el tipo de bebida entre unos límites muy amplios. El contenido de alcohol viene indicado en la etiqueta de las diferentes bebidas. El grado de alcohol es el porcentaje de alcohol, en volumen, que contiene una bebida, es decir, los mililitros de alcohol puro contenidos en 100ml de la bebida. Así, por ejemplo, un vino de 12º contiene 12 ml de alcohol puro por cada 100 ml de vino.
El alcohol se ingiere por vía oral. El tiempo que pasa desde la última ingesta hasta que se alcanzan las concentraciones máximas en sangre varía de 25 hasta 90 minutos. Cuando el etanol alcanza el cerebro actúa como un depresor primario y continuo del Sistema Nervioso Central. La estimulación aparente es en realidad un resultado de la depresión de los mecanismos de control inhibitorio del cerebro. Como ocurre con la mayoría de las drogas, sus efectos dependen de la dosis. Los centros superiores se deprimen primero afectando el habla, el pensamiento, la cognición y el juicio. A medida que la concentración alcohólica aumenta, se deprimen también los centros inferiores afectando la respiración y los reflejos espinales, hasta llegar a la  intoxicación alcohólica que puede provocar un estado de coma.
El marcado carácter social que presenta esta droga y la gran aceptación de la que goza permite que se cataloguen como normales patrones y formas de consumo que, en verdad, son claramente patológicos.

DEPENDENCIA AL ACOHOL

El consumo inmoderado de alcohol provoca una dependencia física intensa. El proceso de creación de dependencia, independientemente de su duraci ón, es el mismo: al principio se produce una gran tolerancia al tóxico en la que el bebedor parece tener una infinita capacidad para metabolizarlo sin que su organismo se vea afectado. Con el tiempo surge la necesidad de beber más como consecuencia del proceso de dependencia. El deterioro bio-psico-social es cuestión de tiempo. Botellas de alcohol El efecto de la supresión alcohólica puede presentar diversas manifestaciones que van desde ansiedad y temblores, irritabilidad e hiperactividad crecientes, hasta el delirium tremens: una psicosis orgánica grave que usualmente se manifiesta entre las 24 y las 72 horas posteriores a la ingestión de la última copa, aunque en ocasiones puede ocurrir hasta 7 o 10 días después. Se caracteriza por confusión mental, temblores, hiperagudeza sensorial, alucinaciones visuales (por lo general de insectos), deshidratación, trastornos de la presión sanguínea, convulsiones y anormalidades cardiovasculares. Cualquier paciente alcohólico crónico que presente este s íntoma deberá ser atendido hospitalariamente. Paradójicamente, el alcohol, aún siendo una droga legal, muestra el síndrome de abstinencia (al igual que los ansiolíticos) m ás peligroso de todos. El Delirium Tremens conduce a la muerte si no recibe tratamiento hospitalario.

EFECTOS DEL ALCOHOL EN EL ORGANISMO

La intoxicación por consumo de alcohol puede ser de dos tipos: aguda o crónica.
La intoxicación aguda se presenta como resultado de un consumo elevado de alcohol en un corto intervalo de tiempo. Según la concentración de alcohol en sangre, el individuo presentará unos trastornos más o menos importantes. Las dosis bajas ( a partir de 0,5gr de alcohol por litro de sangre )producen la sensación de elevar el estado de ánimo y relajar a la persona. A nivel físico, aumenta la frecuencia cardiaca, dilata los vasos sanguíneos, irrita el sistema gastrointestinal, estimula la secreción de jugos gástricos y la producción de orina. Las dosis medias ( a partir de 1gr/L) alteran el habla, el equilibrio, la visión y el oído, disminuyen los reflejos y se pierde de la coordinación motora. En dosis altas, los síntomas anteriores se agudizan y se alteran las facultades mentales y del juicio. A partir de los 3gr/L se presenta un estado de apatía que puede derivar en un coma a partir de los 4 o 5gr/L. Por encima de los 5,5gr/L se produce la muerte.
La intoxicación crónica es consecuencia del consumo regular ( más de 56gr de alcohol puro al día) durante un per íodo prolongado de tiempo. La intoxicación crónica es causa de múltiples lesiones orgánicas. En términos acumulativos, el consumo inmoderado irrita el estómago y produce gastritis, daña el corazón al producir trastornos del ritmo cardiaco e incluso insuficiencia cardiaca; daña también el hígado provocando cirrosis, una enfermedad causada por la pérdida de células hepáticas que disminuye la producción de bilis.
En lo que se refiere al Sistema Nervioso Central y Periférico, el abuso de esta droga puede ocasionar serios trastornos mentales como pérdida de la memoria, deterioro del aprendizaje, e incluso el llamado síndrome de Korsakoff, un estado psicótico caracterizado por la pérdida de conciencia de la realidad. También puede provocar impotencia en el hombre y neuritis óptica (un tipo de ceguera irreversible).
Ingerido por mujeres embarazadas el alcohol puede dar lugar al Síndrome Alcohólico Fetal (S.A.F) produciendo malformaciones en el feto o retraso mental irreversible.
La exclusión social y la indigencia son consecuencias sociales muy graves del consumo abusivo de alcohol. A nivel psicológico, la depresión suele ser habitual en este tipo de pacientes; el alcohólico se aísla paulatinamente de su entorno social, adquiriendo poco a poco un carácter más depresivo. El suicidio es una salida bastante habitual en este tipo de enfermos.

FALSAS CREENCIAS RELATIVAS A LOS BENEFICIOS DEL CONSUMO DE ALCOHOL

Falsas creencias sobre el consumo de alcohol . La oxidación del alcohol supone un valor calórico de alrededor de 7 kcal/gr. El consumo de bebidas alcohólicas aporta estas calorías a la dieta alimentaria aunque no son aprovechables para el organismo. El alcohol no es, por lo tanto, ningún alimento.
. Contrariamente a lo que la mayoría de las personas creen, el alcohol no es un estimulante, sino un depresor del sistema nervioso central. Las personas que suelen atribuirle al alcohol un aumento en su capacidad mental verificable en su capacidad de hacer mejor ciertas cosas como hablar, bailar o crear, están equivocados. Lo que ocurre en realidad es que bajo los efectos del alcohol, estas personas gozan de un lapso de desinhibición provocada por la depresión de mecanismos inhibitorios. Al disminuir la inhibición, los mecanismos de control momentáneamente ceden paso a la excitación.
. Existe la creencia popular que el consumo de bebidas alcohólicas puede mejorar las relaciones sexuales. La realidad demuestra que el alcohol, como depresor del S.N.C, puede conllevar problemas de erección e impedir unas relaciones sexuales adecuadas. Por lo tanto, el alcohol no es ningún afrodisíaco.
. Contrariamente a lo que se piensa, el alcohol no da fuerzas. Son igualmente falsos otros tópicos segúnlos cuales el alcohol combate el frío y estimula el apetito.

TIEMPOS Y VELOCIDAD DE ELIMINACIÓN DEL ACOHOL.

La capacidad para metabolizar el alcohol depende de factores personales, sexuales y raciales. Las mujeres, por ejemplo, lo toleran mucho menos que los hombres por tener un hígado más pequeño y más grasa corporal.
El alcohol ingerido se absorbe principalmente a través del intestino delgado i pasa a la sangre. El organismo lo elimina básicamente a través del hígado por un proceso de oxidación, y una pequeña parte por eliminación directa a través de los riñones. La oxidación a través del hígado se produce a una velocidad constante, independientemente de la graduación y de la cantidad de alcohol ingerida. Ello explica que circunstancias como el frío o el ejercicio físico no alteren su eliminación.



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